Especialista explicó que en pandemia aumentaron los factores de riesgo y hubo abandono de controles, lo que está afectando a la población. Entre enero y octubre de este año, Antofagasta acumula 186 decesos por cardiopatías isquémicas.

La consulta tardía, abandono de controles, el aumento de los malos hábitos alimentarios y el sedentarismo que trajo la pandemia del covid, son algunos de los factores que estarían detrás del aumento que registran las enfermedades isquémicas del corazón en Chile y la región.

Esta patología es una enfermedad provocada por el estrechamiento de las arterias coronarias, lo cual provoca un desequilibrio en el aporte de oxígeno al miocardio (tejido muscular del corazón). Como resultado de todo esto, se puede producir lo que se conoce como ataque al corazón.

Según cifras del Departamento de Estadísticas e Información (DEIS) del Ministerio de Salud, entre enero y octubre la Región de Antofagasta acumula 186 decesos por enfermedades isquémicas del corazón, lo que constituye la segunda mayor causa de fallecimientos, detrás de las muertes relacionadas con el virus.

A modo de comparación, en 2021 murieron en la región 191 personas por esta patología, en 2020 fueron 151 decesos y en 2019 (pre pandemia) las muertes totalizaron 195, con la salvedad que en todos estos casos se trata de registros que toman como base el año completo, y no sólo al mes de octubre.

El cardiólogo-ecocardiografista del Hospital Clínico de la Universidad de Antofagasta, Jorge Mandiola Ovalle, explicó que las enfermedades cardíacas, en efecto, han tenido un marcado repunte y llamó a tomar conciencia de los riesgos.

¿Qué rango de edades es el más expuesto a patologías cardiovasculares?

En general, la edad de prevalencia donde se manifiestan las patologías cardíacas, como el infarto al miocardio o insuficiencia cardíaca es a partir de los 60 años, pero cada vez es más frecuente encontrar pacientes entre los 40-50 años. Por eso es importante la pesquisa precoz de factores de riesgo cardiovascular, como hipertensión arterial, colesterol alto o diabetes, para tratarlas a tiempo y evitar estos desenlaces significativos de enfermedad cardiovascular ya establecida.

¿Cómo se deterioró la salud cardiovascular durante la pandemia?

Se deterioró de una manera importante. Muchos pacientes perdieron controles crónicos y consultaban tarde. Esto tuvo como consecuencia que aumentara la hospitalización por patologías cardíacas agudas (infarto al miocardio, insuficiencia cardíaca, arritmias, por ejemplo), siendo esto muy negativo para un sistema hospitalario ya saturado y colapsado.

¿Qué factores están detrás del aumento de esta patología?

La pregunta tiene varias aristas: la gente dejó de realizarse sus chequeos rutinarios, ya sea preventivos o por enfermedad cardiovascular establecida, tampoco consultó a tiempo frente a síntomas de alarma por miedo al contagio por Covid-19, y finalmente los factores de riesgo cardiovascular se potenciaron, pues muchas personas dejaron de hacer actividad física, hubo malos hábitos alimentarios y demasiado estrés mental. Hoy en día, luego de la tormenta que provocó el Covid-19, el escenario con esta enfermedad es mucho peor, y lo que más vemos en la consulta ambulatoria y hospitalaria son factores de riesgo cardiovascular totalmente descontrolados y patologías cardíacas francamente descompensadas.

¿Perjudicó el sedentarismo a la salud cardiovascular durante la pandemia?

Claramente, sí. Sabemos actualmente que un pobre fitness cardiorespiratorio es el factor de riesgo que más atribuye a muerte cardiovascular. Además, las personas subieron de peso y se hizo mucho más difícil el control estricto de estos distintos factores de riesgo cardiovascular y de enfermedad cardíaca ya establecida.

¿Qué síntomas se deben tener en cuenta para consultar de manera precoz al cardiólogo?

Los síntomas a considerar son varios, siendo el ahogo o dificultad al respirar, la pobre tolerancia al esfuerzo y cualquier dolor al pecho, los más alarmantes. Pero también hay otros síntomas, como palpitaciones, mareos, fatiga y desmayos que deberían de preocupar y motivar una consulta oportuna al médico cardiólogo.

¿Cómo podríamos prevenir el desarrollo de enfermedades cardiovasculares?

Hay varias maneras. Realizar actividad física aeróbica regular ojalá de intensidad moderada 150 minutos a la semana, consumir frutas y vegetales, proteínas saludables (como el pescado) y granos integrales, consumo moderado de alcohol (vino tinto), y evitar a toda costa alimentos ricos en colesterol total y grasas saturadas de origen animal, comidas ultraprocesadas/carbohidratos refinados y bebidas azucaradas, además de evitar vicios como el tabaquismo y mantener una buena salud mental, contribuyen a una mejor calidad de vida y protegen la salud cardiovascular de las personas.

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