Dra. en Virología Molecular y Microbiología, Margarita Lay Remolcoi, se refirió a la nueva campaña de inmunización iniciada por el Minsal y que en su primera etapa tiene como foco los grupos de riesgo.

El Ministerio de Salud (MINSAL) inició la semana pasada la inoculación de la vacuna bivalente en Chile, en una primera etapa para personal del área de la salud y pacientes inmunosuprimidos, para luego continuar con el resto de la población.

En la región serán 21.100 trabajadores de la salud y 600 pacientes con esta condición de riesgo los que recibirán esta nueva formulación contra el COVID-19, que ofrece protección contra la cepa original surgida en Wuhan, China, pero también contra la variante Ómicron, fuente de la gran mayoría de los contagios que se producen hoy en Chile y el mundo.

La doctora en Virología Molecular y Microbiología, académica de la Universidad de Antofagasta e investigadora adjunta del IMII, Margarita Lay Remolcoi, comentó los alcances de esta nueva medida sanitaria en el contexto actual de una pandemia que se encamina a cumplir tres años.

¿Qué es la vacuna bivalente?

Las vacunas bivalentes contra COVID-19 contienen dos componentes de ARN mensajero (ARNm) del virus del SARS -CoV-2, uno que nos otorga protección contra la cepa original y el otro contra la variante Ómicron de este virus, que es la que está circulando de forma prevalente en nuestro país y en el mundo. Cabe destacar que el ARN es ácido ribonucleico y está presente en todas las células vivas que tienen similitudes estructurales con el ADN.

¿Quiénes deberían vacunarse?

El Instituto de Salud Pública autorizó el uso de emergencia de dos vacunas bivalentes contra COVID-19, una de Pfizer, a partir de los 12 años, y otra de Moderna, a partir de los 18 años. Sin embargo, el MINSAL señaló que, en una primera fase, se podrán inmunizar con estas vacunas bivalentes las personas de mayor riesgo. Específicamente, desde el 11 de octubre y hasta el 6 de noviembre, se podrá vacunar el personal de salud y las personas inmunocomprometidas.

¿Cuál es la efectividad de la vacuna bivalente?

Las vacunas bivalentes contra el SARS-CoV-2 son nuevas vacunas de refuerzos actualizados, las cuales han demostrado mejor protección para prevenir el COVID-19 que las anteriores formulaciones. Con las vacunas monovalentes, nos hemos tenido que inocular cada 6 meses, porque nuevas variantes como la Ómicron han aparecido y las formuladas con la cepa original han perdido efectividad. Se espera que con estas nuevas formulaciones no tengamos que vacunarnos tan seguido, como cada 6 meses, sino más bien de forma anual, como se hace con la vacuna de la Influenza.

¿Existen efectos para la población con esta nueva vacuna, considerando que en un periodo de dos años hay personas que recibirán hasta 6 dosis distintas (COVID-19, influenza y ahora la bivalente)?

Se realizaron estudios clínicos que probaron la seguridad de la vacuna bivalente de Moderna con 800 personas mayores de 18 años, y los efectos secundarios informados, incluyeron dolor, enrojecimiento e inflamación en el lugar de la inyección, fatiga, dolor de cabeza, dolor muscular, dolor en las articulaciones, escalofríos, inflamación de los ganglios linfáticos en el brazo de la inyección, náuseas/vómitos y fiebre. También se realizó un estudio clínico con Pfizer-BioNTech, con 600 participantes mayores de 55 años, teniendo efectos secundarios similares a los de Moderna.

Las inoculaciones con más de una vacuna, por ejemplo, una para COVID-19 y otra para influenza, en un corto periodo o inclusive si se aplican el mismo día, no debieran tener efectos adversos, a menos que la persona tenga alguna susceptibilidad especial, como una alergia contra algún componente de esas vacunas. En el caso de la vacuna contra la influenza, se consulta si la persona es alérgica al huevo, ya que su formulación está basada justamente en huevos de gallina.

¿En Estados Unidos declararon recientemente el fin a la pandemia, cree que esa medida debe replicarse en el resto del mundo?

La pandemia se define como un aumento súbito de casos de una enfermedad infecciosa en varios países, continentes y el mundo. Mientras los casos de COVID-19 no disminuyan en el mundo, ni en nuestro país, la pandemia puede continuar. La Organización Mundial de la Salud es la entidad que define a nivel mundial, y el MINSAL en nuestro país, si la pandemia del COVID-19 ha terminado.

¿Considera que Chile ha sido uno de los países más estrictos en temas sanitarios producto de la pandemia?

Entiendo que en la China y otros países asiáticos han sido más estrictos que en el nuestro. Pienso que en Chile se han tomado las medidas sanitarias apropiadas dentro de lo posible. Sí, hemos destacado en proveer dosis suficientes de vacunas COVID-19 a toda nuestra población, con un programa de inmunizaciones que ha sido ejemplar para otros países, gracias a la Estrategia Nacional de Vacunas que se diseñó el año 2020, con un esfuerzo conjunto entre el gobierno de turno, las empresas y la academia.

¿Qué cambios seguirán presentes en nuestras vidas producto de la pandemia?

Se deberán mantener, las medidas sanitarias, como el distanciamiento social, el lavado frecuente de manos o uso de alcohol gel. También el uso de mascarillas en lugares cerrados con muchas personas y en los centros de salud, ya que el virus continuará circulando en la población.

INVESTIGACIÓN

En este mismo contexto, la doctora Margarita Lay explicó que junto a los investigadores del Centro de Investigación en Inmunología y Biotecnología Biomédica de Antofagasta (CIIBBA), de la Universidad de Antofagasta, se trabaja en la vigilancia epidémica tanto del SARS-CoV2, como de otros virus de importancia para la salud pública, entre ellos, los norovirus humano, que son los principales causantes de la gastroenteritis aguda no bacteriana a nivel mundial y para los cuales no existe una vacuna.

La investigadora de la UA destacó que estos estudios epidemiológicos son importantes para saber qué variantes y genotipos están circulando en nuestra región y país, y así poder desarrollar una vacuna que pueda proteger de forma más efectiva a la población.

“Actualmente, estamos trabajando en el desarrollo de un prototipo de vacuna para los norovirus humano, como también se está investigando para generar otros productos biotecnológicos con aplicación biomédica”, dijo la especialista.

Estos estudios se están desarrollando, gracias a colaboraciones con el CDC de EE.UU. y el financiamiento del proyecto del FIC-R del Atacama Desert Vaccine Laboratory, apoyado por el GORE y aprobado por el CORE de Antofagasta.

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